domingo, 27 de abril de 2008

¿Blogocultura?


Las distintas especies que pueblan el universo blog han surgido al calor de la innovación de un usuario “digitalmente ilustrado” (digerati = digital literati). Este tipo de usuarios ha impulsado iniciativas innovadoras que, nacidas en el seno de la comunidad hacker, eran aplicadas inicialmente al trabajo colaborativo de desarrollo que se llevaba a cabo en la propia comunidad. De hecho, la vanguardia de la comunidad blogosférica está formada por ese tipo de súper-usuario, lo cual hace pensar en la aparición de una incipiente cultura blogosférica o blogocultura derivada de aquélla.


En el seno de esa vanguardia blogosférica, se genera un ámbito cultural con entidad propia, más allá de las cuestiones generacionales. Destaca la voluntad de compartir, lo cual necesita de cierta interactividad, la posibilidad de contribuir y de conocer la opinión de los demás. Se trata de una comunidad, convencida de la universalidad del conocimiento, que vive de forma entusiasta la globalización de la sociedad a la que pertenece. Se rebela de forma natural ante el modelo de difusión imperante en los medios de comunicación tradicionales y demanda el acceso a fuentes de información plurales y participativas, llegando a extremos cercanos a la infoxicación en sus patrones de consumo. Sus miembros viven la cultura de la velocidad, inmersos en un sistema dominado por la economía de la atención. Ven el entorno ciberespacial como un ámbito más de su vida. Hay una manera de escribir en los blogs, diferente de la literaria o la periodística, condicionada por la hipertextualidad e inmediatez propias del medio. Existe un código compartido: se ha creado una especie de jerga propia (blogslang).




En este sentido (cualitativo), estaríamos hablando de la blogosfera como una comunidad liderada por súper-usuarios que comparten los valores de la “ética hacker” (Himanen, 2001). Las normas de esa comunidad no están escritas en forma de leyes. Las sanciones que las refuerzan son, en su mayor parte, tácitas. En buena medida derivan de la tradicional netetiquette. El filtrado colaborativo que se lleva a cabo por los miembros de la comunidad es un proceso normativo de facto. El subsistema sociológico se apoya en un subsistema tecnológico que integra gran cantidad de herramientas “débilmente acopladas” (un concepto tomado de la ingeniería del software) impulsando la innovación de usuario, que se lleva a cabo en un entorno distribuido en red y proporcionando una representación fiel del entorno social de cada individuo en el ciberespacio, extendiéndolo de forma natural a un ámbito (ciber)social.